domingo, 17 de mayo de 2009

La relatividad de las alturas

Todo se ve diferente desde aquí, le comenté a mi compañero de asiento en el avión, después de unos minutos de haber despegado, al contemplar las luces debajo de nosotros. Raúl, que fue mi compañero de viaje y que es piloto de profesión me fue contando cómo a él le encanta volar de noche y ponerse en el límite de la cabina con las luces apagadas viendo, contemplando los millones de estrellas que casi puede tocar con la mano.

Un compañero de viaje de muchas horas con quien puedes platicar a gusto es una bendición. Yo aprendí mucho en ese trayecto, desde las razones físicas por las que un avión vuela, hasta la filosofía de vida en las alturas. Por ejemplo me di cuenta de cómo la altura relativiza mucho lo que se queda abajo, todo se ve en perspectiva, todo se ve lejano, todo tiene orden al mirar desde el cielo, todo se ve armónico, no hay tráfico, no hay amontonamiento, no se percibe el estrés de las relaciones ni las prisas.

Es como en la terapia psicológica, cuando logras tomar distancia del problema y lo ves desde lejos, como si fueras un espectador del mismo, es mucho más fácil visualizarlo y darle soluciones, que cuando estás metido de lleno en él y te sientes totalmente involucrado.

Arriba de las nubes no es estar en las nubes, es rebasarlas y verlas en perspectiva, es tomar conciencia, es darte cuenta.





Esa conciencia que considero es tan importante, podemos lograrla estando constantemente en contacto con nosotros mismos, sin dejar de estar por encima de las nubes. Esto puede sonar raro, pero es como estar en la acción, en la realidad, en el campo de juego, y a la vez ser el observador de dicha realidad, como si tuvieras el monitor de lo que está pasando en presente, lo vieras y a la vez lo vivieras; como si el árbitro tuviera todos los acercamientos de la jugada, y las diversas tomas y ángulos en el presente, antes de dar el silbatazo; a la vez que está sudando, corriendo y siguiendo la jugada está viendo lo que los demás vemos en la tele, a través de las cámaras. Es un mundo fascinante. Es el mundo de la conciencia, es un mundo al que tú y yo podemos acceder constantemente. La llave para tener acceso a este mundo es el silencio, la reflexión, la meditación, la contemplación, la oración. En una palabra la conciencia.

Por eso los grandes místicos, los maestros espirituales de todas las creencias y culturas son tan sabios, por eso son consultados por los demás humanos para tomar decisiones, por eso sus escritos y sus biografías se siguen leyendo y vuelven una y otra vez a dar sentido a la vida de muchos, vuelven a dar pistas para vivir.

Por ejemplo Francisco de Asís, cuando descubre este camino profundo, entra en contacto con todo el universo, con la naturaleza, puede hermanarse con el sol, los pájaros y las flores, puede hablar de tu al papa en turno y quitarse el sombrero ante un humilde campesino. Juan Bosco, sueña muchas noches lo que sucederá al día siguiente, realiza obras increíbles comenzando con unos centavos, da respuestas desconcertantes: —Don Bosco ¿Dónde va? —Voy al cielo, y de paso a hablar con tal persona. Eso es visión, eso es conciencia, eso es estar presente, vivir el ahora con un gran sentido de vida. Eso es ser Santo. Es dejar ser, a través de nuestro cuerpo físico, al Cristo, al Buda, al Dios que llevamos dentro, que habita en el interior de cada uno de nosotros, que su templo favorito somos los humanos y que se manifiesta a través de todo lo creado, en todas las culturas, en todas las razas, en ti y en mí.
Ver desde las alturas y vivir con los pies n la tierra, no son dos realidades, es la contemplación en la acción, es vivir con sentido, es desarrollar todas nuestras potencialidades para crear un mundo donde podamos habitar, es en dos palabras decir SÍ al AMOR.

Te invito a ti joven a que vivas esta dimensión de interioridad, de contacto con lo esencial, a que no te pierdas en los medios, sino que te centres en los fines, a que tengas la valentía de estar por encima de las nubes con los pies en la tierra, a que seas una persona activa que se desarrolle, se encuentre, se entregue para dar vida, pero que no olvides que la esencia está más adentro, que lo que vale la pena es la profundidad y el sentido que le encontramos a todas esas acciones. Para ser una persona profunda hay que comenzar por las cosas pequeñas y sencillas, hay que comenzar con hacer de lo cotidiano algo sublime, y de cada encuentro una posibilidad de trascender.

Gracias Raúl por tu compañía en el viaje, gracias vida por todo lo que me pones delante para ser feliz en cada instante. Gracias Dios por hacerte tan presente a través de todo lo que me permites vivir y gozar.



Espero tus comentarios

Con mi cariño.

José Luis

Gracias por seguir en contacto:

http://www.dordesa.com/ joseluis@dordesa.com

martes, 28 de abril de 2009

El inocente descuido de nosotros mismos

Amigas y amigos:

Nos encontramos a través de estas líneas, ustedes leyendo, yo escribiendo, y todos pensando, en este momento histórico para el País, en el que una epidemia está azolando a nuestra sociedad Mexicana, por un virus muy potente que está en el ambiente y que no podemos erradicar rápidamente, por muy modernos que seamos ahora, y que tengamos más preparación que en otras épocas y con otras epidemias. Ésta nos ha acorralado, y nos tiene confinados, llenos de miedo, y tratando de que nos dañe lo menos posible. Nos llena de pánico saber que a mujeres y hombres fuertes, jóvenes, entre los 20 y 50años, han sido afectados hasta la muerte. Parece que no han servido ni los gimnasios, ni la juventud, ni las vitaminas, ni la hermosura, ni nada, el virus llega y aniquila.



Pero, por otro lado, nos hace pensar, como sociedad y como personas, en qué tan cuidadosos somos en nuestra salud. Hace un par de años, se nos avisó de la fiebre Aviar, que pegó en el continente asiático, llegó a alguna región de África, en Rusia, Europa, pero, el continente americano sólo fue espectador…vimos, supimos, nos alarmamos un poco, pero, como que no nos lo tomamos muy en serio. Y ahora nos tocó a nosotros, y nos ha puesto en situación crítica. ¿Habíamos prevenido algo? ¿En nuestras granjas se hizo alguna acción preventiva o sólo se hicieron correcciones momentáneas? Sabemos que en algunos de nuestros pueblos y ciudades hay gallineros, y puercos, en las azoteas. O que hay rastros clandestinos en algunas partes del País, sin nada de higiene. O que hay alimentos o sustancias que son prohibidos en algunas partes del mundo por tóxicos, o de no buena calidad, y que sin embargo llegan a nuestro País, sin ningún miramiento por parte de las autoridades. ¿Será que los mexicanos nos sentimos muy fuertes? O ¿Será que no nos fijamos y no exigimos, a las autoridades corruptas que permiten esto?
Y bueno, podemos ir bajando la responsabilidad de autoridades a ciudadanos, y preguntarnos cómo nos cuidamos. Hay algunos datos alarmantes que aparecen, que se denuncian, que se emiten a la población para alertarla, pero, como que no les hacemos caso, como que suenan a “inocentes”, a no importantes, a datos curiosos, a anécdotas, pero, no llegan a concientizarnos, y entonces para mover nuestra conciencia como que es necesaria “una epidemia”.
Por ejemplo: En el periódico “EL Universal” el 9 de Enero del 2009 apareció una nota que es por demás alarmante, pero, en nuestro diario correr por lo urgente, que es comer, ganar, trabajar, lo dejamos inocentemente pasar: “Los Mexicanos producimos 180 mil toneladas de basura electrónica al año, entre computadoras, celulares y equipos de sonido. Este peso equivale a 45 elefantes”. Ahí está el aviso, ¿Qué se hará con todo eso? ¿Hasta que nos venga una epidemia electrónica nos preocuparemos? O seguiremos cantando ¡“45 elefantes se balanceaban sobre la tela de una araña”…! Son temas importantes que podríamos sacar a colación por lo menos en pláticas y hacer conciencia, que nos lleve a preguntar, indagar, cuestionar a las autoridades al respecto, y no dejar pasar hasta que nos explote la bomba. ¿O usted qué sugiere?
En otro ejemplo, un poco más curioso, aparecido en “información de www.muyinteresante.es: “Cada persona se traga en promedio 430 insectos por accidente al año” y esto claro sin contar con los que usted pida en la alta cocina de algunos restaurantes, como escamoles, chapulines, gusanos de maguey, ancas de rana etc. Y bueno, si inocentemente no tenemos cuidado y tenemos la boca siempre abierta, pues, aumentará el número.
O cuando nos llegan algunos correos avisándonos sobre algún peligro o descubrimiento, como el del “brasier” en las mujeres, y la necesidad que tienen estas glándulas, de no estar apretadas, constreñidas, sino ventiladas, y libres, para no provocar cáncer mamario que tiene un índice muy alto en nuestra sociedad ¿Nos sirve de algo? ¿Nos crean la curiosidad al menos, de indagar científicamente qué hay de cierto en ello, y qué cuidados tener? Corre por ahí otro correo haciéndonos saber la utilidad del Vick VapoRub en el alivio de la tos de los niños, y la del Agua Oxigenada, como un gran desinfectante, hecho a un lado por los laboratorios, por no producirles grandes ganancias, ya que es un producto poco sofisticado y muy barato. ¿Nos sirve para cuidarnos? ¿Los experimentamos? ¿Preguntamos?¿Usamos?
O hay algunas noticias interesantes de lo nuevo, de lo que se produce para mejorar y cuidar el medio ambiente y nuestra salud, que sin embargo parece que no nos entusiasman, ni les aplaudimos, ni pasamos la voz, ni preguntamos sobre su efectividad, y como que no nos interesan. Por ejemplo, lo de las nuevas bolsas en supermercados, ecológicas, que no dañen el medio, o aumenten el número de kilómetros en los océanos, que abarca ya la mancha de basura y bolsas de plástico flotantes. O todos los productos que ha lanzado la moda verde, para no dañar, y explotar más la naturaleza, hoy hablamos ya hasta de calzones que la marca inglesa “Eco Budoir” diseñó como un producto más de su lencería natural, hechos de seda y fibras de bambú y madera.
Amigos, se trata de nuestra salud, y es urgente que salgamos de este “inocente descuido” en el que habitualmente vivimos, sin cuidar, prevenir, usar, experimentar, exigir, aplaudir, todo lo que tenga que ver con esto, con nuestra salud, con nosotros mismos.
Ojalá, esta epidemia sirva para despertarnos de un letargo mortal al que nos puede llevar nuestra “inocente” manera de vivir. Si esto sucede, será el verdadero milagro que se nos conceda por las oraciones que ahora elevamos con premura, ya que como decía Martin Luther King: “Dios que nos ha dado la inteligencia para pensar y el cuerpo para trabajar, traicionaría su propio propósito si nos permitiese obtener por la plegaria, lo que podemos ganar con el trabajo y la inteligencia”.
¿O no lo creen también así, ustedes, amigos?
Con un fuerte abrazo: Juan Ignacio

martes, 14 de abril de 2009

¡La gran alegría de volar mariposas!

Amigas y amigos:
Qué gusto encontrarlos en nuestra página, leyendo nuestros artículos.
Hoy quiero escribirles algo que me ha gustado mucho, por lo maravilloso, por lo anecdótico, y por lo paradójico.

Lo maravilloso, es que celebramos la primera comunión de María Escarlett, mi hija menor, con sus ocho añotes, dando ya el paso a un encuentro con alguien más allá de la realidad virtual que para esta generación es algo normal y cotidiano, sí, un encuentro que tampoco es lo que ellos buscan por su edad y por la época de la imagen: Divertido, colorido, fantástico, no…sino un encuentro distinto, por un lado un encuentro histórico, porque la persona con la que se encontró tiene historia, y se ha escrito sobre Él, mucho, y se sabe de sus amigos pescadores, y de lo que le pasó en su vida. Por otro lado, un encuentro más que misterioso, sacramental, o sea, un encuentro en una dimensión más allá de la dimensión material que se ve, un encuentro con algo más profundo, que el sólo pan que se mira, o la hostia que se come, con alguien que está ahí, en lo más denso que el ser humano puede percibir, a través de otra realidad material. Pero, además, un encuentro Espiritual, o sea, un encuentro que se da a niveles más profundos que el sólo cuerpo, o mente, o corazón, sino en la cuarta dimensión, en el espíritu, el que en nosotros cuestiona la finalidad de nuestra vida, de nuestro quehacer, y de nuestra felicidad, el que ya desarrollado nos hace humanos.



Lo anecdótico es que pudimos hacer muchas cosas que quedarán en su vida registradas, como el buscar entre los cuatro miembros de nuestra “familia equipo”, qué queríamos hacer en su primera comunión: El lugar, las formas, los contenidos, etc. por ejemplo el que la hiciera en su parroquia, en la iglesia provisional que hay en el lugar. El arreglo floral escogido para que fuera bello por lo discreto, elegante por lo fino y no cargado, pero, que diera vida y color porque el día espiritual de nuestra familia en el que hemos hecho los acontecimientos más grandes de ella, ha sido el 21 de Marzo día de la Primavera, de la alegría, del despertar de la naturaleza.

Hoy no es común encontrar en las iglesias coros de niños, por eso, preparamos uno, con niños de una casa del DIF y su maestra de canto, una chica muy preparada y profesional musicalmente hablando. ¡Cuánto llena escuchar un coro así! Y toda la Liturgia, preparada especialmente para ella, desde la entrada, con todas las niñas y niños participantes, simbolizando la nueva generación de creyentes…las lecturas escogidas en familia, y proclamadas por niños. La vela de su bautismo entregada ahora en sus propias manos por los padrinos, junto con la Biblia. Las peticiones leídas claramente en el micrófono por sus compañeritos, las ofrendas simbolizando su vida de niña, en el ofertorio, la comunión bajo las dos especies, la medallita de María puesta en su cuello como señal de entrega y modelo, hasta la bendición de sus papás al final.

Y se hizo afuera, en un jardín frente a la casa, la reunión de todos, para bendecir nuestro hogar con la fuerza de la amistad, y para que todos los niños soltaran de sus cajitas donde habían sido cultivadas, unas hermosas mariposas, símbolo de vida, de libertad, de Resurrección. Y cincuenta mariposas abrieron sus alas, impulsadas por la alegría y sonrisas de los niños, al viento. Fue algo espectacular, ver los rostros de los niños, el maravilloso encuentro del humano y la naturaleza, su admiración genuina ante la vida que levantaba el vuelo, una diminuta vida, lanzándose hacia el cielo.

Y hubo la comida, departida más con la alegría del encuentro de las viejas amistades, que de los vinos, y platillos. Pero, como si la comida hubiera sido anunciada, más que de tres tiempos, “de las cuatro estaciones”, de repente se nubló el cielo, cayó una fuerte nube hecha lluvia y después granizo, para quitarse enseguida, y dejar nuevamente brillar al sol.

En ese momento se invitó a las niñas y niños a participar, con los atuendos propios de los cocineros, en el arte culinario de elaborar galletas y diferentes postres para los comensales, algo entusiasmante y de fotografía. ¡Y ahí estaba toda la chiquillería atenta y trabajando! Y los adultos a comer de las galletas preparadas por los hijos, y de postre unas rosas congeladas y en azúcar, por si alguien no creyera que las rosas no sólo se envían, o se regalan, sino se comen.

Y al caer la tarde, aparecieron todos los instrumentos necesarios para elaborar “papalotes” y un gran maestro que dirigiera a papás y peques, para armar, y hacer volar con el viento de la tarde, y frente al ocaso, los famosos cometas, o papalotes lanzados al viento, de colores, y con sus caudas flotando y equilibrando el vuelo. Papás e hijos, en un encuentro tal vez el primero de ese género, como la primera comunión, con la alegría de armar juntos un juguete, y hacer volar una ilusión.

Fue espectacular, verlos volar frente al sol, verlos correr, verlos armar, verlos ir a recoger los papalotes traicionados por el viento, verlos unidos en una fiesta común de encuentro: Porque eso es “ una primera comunión”, una gran fiesta, como cuando en aquellas regiones donde no había nada y ya era tarde, el gran maestro hacía sentar a la gente, más de cinco mil oyentes, y multiplicaba de unos panes y unos peces, una gran comida para todos. Y volaban las sonrisas, y la admiración del hambre disipada, con la sencillez de un gran milagro. Y el hambre había sido sucedida por la saciedad, y el extraño por el compañero de mesa, y la cara adusta por la sonrisa, y la vida sin sentido, por una misión que cumplir y una finalidad descubierta.

Y nos teníamos que ir, pero, no queríamos, la magia del encuentro nos había atrapado. Más allá de las guerras y el terrorismo, y las amenazas, y las crisis, habíamos logrado un momento de paz, y de profundidad, porque ese pedacito de pan hecho eucaristía, recibido en la mañana, nos había hablado de lo algo más, de lo profundo, de lo que está ahí, pero, no lo vemos. Del otro, nuestro prójimo, que es Dios hecho carne. De un mundo maravilloso, del que sólo vemos lo malo y la tragedia.

Ahí estaba lo paradójico, de algo tan simple, se había suscitado un torrente de vida y energía. Como es con todo lo esencial de la vida, algo que parece nada, lo es todo, y lo que parece todo es tan relativo, que nos hace pensar en nosotros mismos, tan criaturas, y tan hijos de Dios. Y se nos fue la tarde. Pero, ¡Gracias amigas y amigos por permitirme en esta ocasión, contarles algo tan aparentemente sin gracia como el vuelo, en el alma, de unas mariposas!.


Los invito a que nos escriban en el espacio de comentarios.

Juan Ignacio