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sábado, 9 de agosto de 2014

EL AMOR ES INCLUYENTE

Amar implica respetar, comprender, escuchar y buscar el bien de todos. El amor incluye, une, busca lo que tenemos en común. Todo lo contrario del EGO, que siempre quiere la división y la exclusividad.

En el proceso de Madurez de la humanidad, podemos decir que hoy estamos en esta época, en que una de las mentalidades del futuro (según Gadner, el gurú de las Inteligencias Múltiples) consiste en la SÍNTESIS. Estamos haciendo el esfuerzo (al menos un buen grupo de los 7 mil millones de humanos) por descubrir lo que a todas las culturas, credos, razas, ideologías… nos une. Es un esfuerzo consciente por dejar de pensar en lo que nos separa y nos hace distintos y concentrar nuestra energía en darnos cuenta que, en lo esencial, todos coincidimos, que somos parte del todo y que somos el todo. Como la gota de agua es parte del océano y el océano mismo está presente en esa gota. Cada ola, cada partícula da cuentas del gran universo.

No es sencillo, por la estructura mental que tenemos arraigada por tantos siglos de humanidad; sin embargo, es simple, porque con el hecho de darnos cuenta y querer, tenemos toda la maquinaria para echar a andar el cambio. Es maravilloso lo que como humanos podemos lograr con la simple atención.

Reflexionemos sobre algunos eventos:
·        En 1993 en Chicago se celebró un foro de “LAS RELIGIONES DEL MUNDO” y apostaron por una ÉTICA MUNDIAL. Es decir, no acuerdan crear una nueva religión ni validad una más que otra, sino “hacer una síntesis” de lo que todas las culturas tenemos en común.
·        El Dalai Lama y el obispo de Zacatecas, Sigisfredo Noriega Barceló, coincidieron en que en el mundo sí se puede construir la paz y existir una armonía interreligiosa, porque son condiciones que nacen del individuo. En su participación, el Dalai Lama, dirigente espiritual de los budistas, subrayó que "es posible lograr la paz en el mundo, porque los conflictos son creaciones de nosotros mismos y no de Dios, y por ello nosotros debemos resolverlos”.
·        El Rabino Abraham Skorka, expresa su amistad con el Papa Francisco. La real y sincera amistad, a decir de los sabios del Talmud, es aquélla en la que el uno abre la intimidad de su corazón al otro. Es a través de dicho conocimiento que uno adquiere del otro que
ambos pueden forjar una consistente senda en la vida. De tal modo he caminado en los últimos 15 años con el hoy Papa Francisco.


Tres simples ejemplos de que se puede crear un mundo en el que todos construyamos y nos respetemos, sin echar tierra a los diferentes a nosotros, incluyendo a todos, pues todos estamos creados a imagen y semejanza de Dios. Es decir, somos Dios con un disfraz específico que tiene nuestras únicas características y con esas tenemos que poner nuestro granito de arena para construir el mundo que necesitamos.

Eso es AMAR.

Con mi cariño de siempre: JOSÉ LUIS.
joseluis@dordesa.com

sábado, 8 de marzo de 2014

Bumerán

Lo recuerdo muy bien, en la sala de espera del centro médico de mi pueblo. Mi padre, ya bastante avanzado en edad y enfermedad en su silla de ruedas, acompañado por mí; al ponerle la chamarra para salir a la calle, procedí como se hace con los niños pequeños para vestirlos, metí la mano en la manga para tomar su mano y estirarle… expresé en voz alta el comentario: “hay que vestirlo ya como a los niños chiquitos”. Una vecina del pueblo me dijo: “cuántas veces habrá hecho él eso contigo”.

Con frecuencia salimos al campo a pasear y disfrutar de la naturaleza, es una de las diversiones preferidas en nuestra familia. Cuando mis hijos eran pequeños recuerdo haberles ayudado a subir la montaña, dándoles la mano, empujando, cargándolos al caballete y siempre animándolos con la mentalidad de que somos equipo y que nos ayudamos para llegar a la meta.

Hace unas semanas salimos en familia al bosque. Todos los días nos acompañó la neblina y la lluvia, lo cual no impidió nuestros largos paseos en busca de las espléndidas cascadas y paisajes inolvidables que el lugar nos ofrecía, con el único precio de nuestro esfuerzo. Yo iba recién operado del hombro, por lo que caminaba con mucha prudencia y en las húmedas veredas, sobre todo de bajaba, más de un resbalón me di; mis hijas, ya adolescentes se fueron turnando sin ponerse de acuerdo, de modo que en ningún momento del camino me sentí solo, o desprotegido, me tomaban de la mano,ofrecían sus hombros para mi apoyo…

Recordé y les conté la experiencia con mi padre y cómo la vida nos va regresando lo que hacemos y de qué formidable manera se realiza el ciento por uno. Les comentaba que lo que hacemos con amor y lo damos desinteresadamente, se nos regresa de forma abundante y cuando menos lo esperamos.

Ese es el “EFECTO BUMERÁN” (o boomerang para los anglos) haciendo referencia a ese objeto de madera en forma original que si no choca con algo, vuelve a la mano del que lo lanzó.

La vida da muchas vueltas, las personas con las experiencias vividas, con la edad, con el conocimiento adquirido y los motivos personales, vamos modificando estilos de vida, comportamientos, actitudes… y vamos moldeando nuestra personalidad. Quizás nos encontremos con personas conocidas de las que desconocemos algunos aspectos, a veces nos agradarán los cambios, otras nos confrontarán y muchas nos resultaran adversos. Sin embargo, con el tiempo iremos descubriendo que las cosas son como tienen que ser y que la realidad se va mostrando, que de nosotros depende en gran porcentaje cómo la abordamos y el sentido que le damos.

Personalmente pienso que la regla de oro de la mayoría de creencias y filosofías: “no hagas al otro lo que no quieres que te hagan” y en positivo “haz a los demás lo que quieres recibir de ellos”, sigue vigente.

La invitación es a dar siempre lo mejor de ti y sin duda, recibirás lo mejor de los otros.

Con mi cariño de siempre:

JOSÉ LUIS
joseluis@dordesa.com

lunes, 11 de enero de 2010

La vida en pareja

Hay que ser parejos, decimos con frecuencia, cuando queremos recalcar que en un equipo todos tenemos que tener una carga de trabajo equilibrada y que nadie tiene que tener privilegios, sino que todos ponemos lo mejor que tenemos y recibimos lo que nos corresponde. A eso le llamamos “jalar parejo”.




En mi experiencia personal, el equipo más difícil de mantener equilibrado es precisamente LA PAREJA. Suena paradójico puesto que es un equipo muy pequeño, sólo son dos, entonces pareciera que ponerse de acuerdo es muy fácil, sólo dos opiniones, sólo dos ideas, dos posturas, dos… Si lo comparamos con un equipo de futbol que juegan once de cada lado, o con un equipo de trabajo que suelen ser grandes, o con cualquier equipo, podemos decir que es un equipo tan pequeño que rápidamente se pueden poner de acuerdo.

Sin embargo, las estadísticas dicen que en México la mitad de parejas que se casan por primera vez, acaban en divorcio y en otros países como en Estados Unidos nueve de cada diez. Esto nos hace ver que no es muy fácil vivir en pareja y que por lo tanto hay que aprender a vivir en ella, si así lo decidimos.

Arriba decía que la pareja es el equipo, en mi opinión más difícil. Por ello, creo que es el que más enriquece. En mi propia carne, experimento que quien más me ha ayudado a desarrollarme y a crecer significativamente es Iliana, mi pareja. Y creo que la clave está en esta mezcla entre lo difícil y lo enriquecedor. Una pareja te confronta, te cuestiona, te pone constantemente el espejo, con ella no puedes disimular toda la vida, vives, comes, duermes con ella, pasas aventuras interesantes y momentos desquiciantes, con ella compartes las enfermedades de los hijos y las alegrías que estos te dan a cada momento, ante ella te desnudas, te conoce tus recovecos, sabe de tus inquietudes y de tus sombras. Toda esta vivencia con una sola persona hace que constantemente te vayas puliendo. Claro que cuando no se entiende de este modo en lugar de ir creciendo vamos comenzando con luchas de poder y con EGOS cada vez más refinados y se da la ironía y el cinismo y las parejas acaban por destruirse mutuamente.

“Amor se llama el juego en el que un par de ciegos juegan a hacerse daño, y cada vez más yo y cada vez más tu y cada vez más rotos. Y cada vez más yo, y cada vez más tú, sin rastro de nosotros”. Es tu trozo de canción que canta Joaquín Sabina, definiendo la pareja. Pienso que si no queremos caer en estos juegos destructivos, hay muchas cosas que podemos hacer para fortalecer nuestra vida de pareja.

En mi opinión hay algunos tips que nos pueden ayudar a hacer nuestras parejas vivas y funcionales:

1. CONOCERME Y DARME A CONOCER:
a. Meditación, contemplación, oración.
b. Lecturas apropiadas.
c. Expresarle lo que siento con naturalidad y lo que pienso con claridad.
d. Ejercicios, cursos, talleres, lecturas… en común.


2. CONOCERLA Y RETROALIMENTARLA:
a. Escucha activa (verbal y no verbal). Escuchar lo que el otro dice y lo que calla.
b. Preguntar constantemente sobre su vida, gustos, trabajo, hobbies, creencias, estilos, personalidad, familia…
c. Expresarle de buena forma lo que pienso de sus maneras de ser, pensar, sentir y actuar.

3. ACEPTARME Y ACEPTARLA:
a. Aceptar que mi vida, mis sentimientos, mis acciones, mi familia, mis estilos… son míos y no justificar que me los impusieron o me obligaron a tenerlos.
b. Aceptar que mi pareja es como es, no intentar cambiarla, ser ASERTIVO en la forma de comunicarme.
c. No juzgar a la persona, sí expresar acuerdos y desacuerdos con la conducta.


4. AMARME Y AMARLA:
a. HACER cosas para mi desarrollo, su desarrollo y NUESTRO desarrollo.
b. Por ejemplo leer juntos, escuchar o ver programas formativos juntos, salir juntos, hacer planes juntos.
c. Hacer proyectos formativos concretos que vayan desarrollando las cuatro inteligencias.
d. Descubrir lo que le gusta al otro y favorecerlo.
e. Buenos tratos, reconocimiento constante.
f. Expresiones que demuestren amor, caricias, sexualidad creativa, detalles…
g. Orar juntos, tener un proceso espiritual compartido.

Creo que si estos cuatro puntos los tenemos constantemente presentes en la vida de pareja, podemos funcionar mucho mejor.

También a los jóvenes que quieren comenzar a ser pareja, les puede venir muy bien comenzar a llenar su casa interior de cosas útiles. Me refiero que así como pensamos en una cama un refrigerador y una tele, pensemos en llenarnos de encuentro, aceptación, lecturas, comunicación, asertividad y otras herramientas útiles para crecer.

En concreto es centrarnos con la pareja más en EL SER, que en el HACER o el TENER.

Suerte en este entretenido camino de perfección y crecimiento.

Con mi cariño.

José Luis

Gracias por seguir en contacto:

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sábado, 29 de agosto de 2009

¡Brazos rotos!

Amigos lectores:

¿A ustedes se les ha roto un brazo? ¿A qué edad? ¿Cuál brazo?
Les pregunto, porque en este andar y caminar con hijos, resulta más común de lo que yo pensaba, que los niños se rompan un brazo. A María Escarlett, mi hija que está por cumplir los nueve años, se le rompió la muñeca izquierda al caerse de la bicicleta, ahora en vacaciones.

Y será por la percepción selectiva, que uno empieza a fijarse en eso, y van apareciendo por muchos lados niños con brazos rotos, y cuando la ve la gente, comenta igualmente, que le ha sucedido lo mismo: “No te preocupes, a mí también, a tu edad se me rompió…”Y sí, a mí me sucedió que hacia los doce años, en una competencia de salto de altura, caí mal, y se me rompió un brazo.



Aquí salen varios cuestionamientos:
A) No es como “con los platos rotos” que hay a quien echarle la culpa, y que otro los paga…no, aquí el que se rompió el brazo tiene el dolor, y paga las consecuencias…

B) No siempre el dolor es muy fuerte, depende del umbral de dolor de cada quien, del tipo de fractura, y lugar donde sucede.

C) Es un aprendizaje de los mejores en la vida, porque al ser pequeños, hay solución mejor y más rápida, pero, uno se confronta consigo mismo, con cuánto aguanta, toma uno conciencia de sí mismo, de su cuerpo, de que sí le puede pasar a uno un accidente, tiene que aprender a esperar a que el hueso solde, hay consecuencias de aplazar viajes al mar y otras cosas, y entonces aumenta la prudencia, el cuidado, y la inteligencia preventiva ya que el dolor sufrido nos hace aprender, y entonces maduramos.

Y aquella frase famosa de que: “Sólo con dolor se crece” se hace realidad, una realidad fuerte, una realidad insustituible, una realidad que nos permite acompañar, pero, que no nos permite, por mucho amor que les tengamos a los hijos, suplirlos por nosotros, como se nos antojaría para que ellos no sufrieran.

Y además el encuentro con “los procesos humanos”, porque no todo es atención inmediata, hay que esperar, hay que sentarse en salas de espera y mientras ver gente con fracturas mayores, con sillas de ruedas, con prótesis, con andaderas, y sentirse agradecido al ver cosas graves, y aprender al ver el esfuerzo y ganas de curarse de personas con incapacidades, y en situaciones asombrosas.

Y toparse también con la tranza de malos profesionistas de la medicina, que no son médicos, sino usureros, que comercian con el dolor ajeno. O que las instituciones hospitalarias los obligan a hospitalizar a un número determinado para poder permanecer ahí, lo necesite el paciente o no, lo importante es el dinero, no la persona, y en este momento de crisis, más todavía.

¿Será entonces que sólo con dolor se crece, pero, que no todos crecemos con el dolor? ¿Qué el dolor ajeno ya no nos dice nada? ¿Qué la crisis nos deshumaniza en lugar de hacernos solidarios y serviciales? Lo vimos, lo vivimos, gente haciéndonos cuentas increíbles de lo que tendríamos que pagar porque le tenían que hacer no sé qué cosas tan sofisticadas y modernas. ¡De quedar atónitos al escucharlos! ¿Para eso se prepararon? ¡Qué miedo!

Hoy les quiero comentar que sigue siendo tan frágil nuestro físico, que hay que cuidarnos, pero, que hay que gritar a los cuatro vientos, que no podemos deshumanizarnos y lanzarnos contra los otros como aves de rapiña. Hoy más que nunca, hay que solidarizarnos, unirnos, cuidarnos entre todos, cuidar la economía de los demás, la calidad de lo que damos, el trato, la verdad, el servicio. Si esto se nos acaba, estaremos en la verdadera crisis, porque la enfermedad se cura, la economía se recupera, pero, la ruptura entre nuestros principios y nosotros mismos, o con la humanidad, nos pervierte y termina.

¡Sólo el amor caridad, la ternura, y el encuentro, nos podrán salvar como humanidad, y esa humanidad somos nosotros mismos!

Juan Ignacio

domingo, 26 de julio de 2009

La silla de ruedas

Una silla de ruedas puede tener diferentes significados, quizás para muchos signifique invalidez, para otros malas noticias, para quien las vende, un producto más, para el que la necesita y no tiene posibilidades de tenerla un anhelo. Para mí tiene un gran significado de encuentro.

Hará unos 30 años que mi abuelo murió. Sus últimos 15 años estuvo en una silla de ruedas. Tengo vivo el recuerdo de llevarlo a pasear por mi pueblo y encontrarse con sus amigos, con conocidos que hacía años que no veía y con imágenes que tenía muy vivas en su recuerdo, pero que hacía tiempo que no contemplaba.
Siento el placer que me experimentaba al serle útil para algo tan sencillo y a la vez tan grandioso.



Han pasado muchos años. Mi pueblo para mí también es un vivo recuerdo constante. Para quien no lo conoce se llama Santa María del Campo Rus, está en la provincia de Cuenca, en Castilla la Mancha, en España. Quizás a ti te de lo mismo este nombre u otro, pero para mí es la viva imagen de mi origen, de mis raíces y de mi vida.



Hoy te escribo desde la casa donde nací, desde el lugar donde viví mis primeros recuerdos y desde el espacio que mis padres ocupan cada día. Hoy la silla de ruedas, vuelve a recuperar su energía en mi mente. En ella se sienta mi padre, y yo detrás la empujo con un inmenso placer de estar con él. Las emociones se cruzan, por un lado el ser útil para mi padre el ir detrás de él platicando, escuchándolo, oyendo relatos antiguos de su vida, me causa una sensación de bienestar inmensa. Por otro el ver que ya no puede caminar, que no se vale por sí mismo, me causa una inmensa tristeza. Entre el gozo de estar con él y la tristeza de su realidad física, está un sentido espiritual que me mueve, que me da fuerzas, que me invita a seguir el camino, a trabajar, a ser buen padre, a luchar por mi pareja, a construir un mundo más sencillo y mejor que el que tenemos. Mi padre me inspira ternura y fuerza ¿Qué más le puedo pedir? ¡Cómo me gustaría que un día mis hijos sintieran por mí lo que yo siento por él!

Y es que amigo lector, según mi experiencia la vida tiene un gran sentido y ese sentido es vivirla con intensidad, disfrutándola al máximo y haciéndolo de tal manera que los demás también disfruten, creando un mundo agradable y amable. Amable es la palabra clave porque se deriva de amor y el amor es lo único que nos hará creer y crear desde lo diferente.

Mi padre y mi madre significan eso para mí: AMOR, amor incondicional, amor a sus hijos, por quienes han dado una vida entera, desde ser proveedores en la pobreza en los pueblos de la España franquista, hasta el compartir lo que ahorran de su pensión para tener un detalle con sus nietos, pasando por aglutinar a hijos y nietos cada vez que estos pueden.

Dar todo lo que tienes, entregarte totalmente, ser incondicional en todas las situaciones, esos son los ejemplos que tengo de mis padres y de mis abuelos. Por eso hoy la silla de ruedas tiene tanto sentido para mí. Por eso desde mi pequeño pueblo de escasos 700 habitantes, donde todos se conocen y donde la vida trascurre de forma sencilla, recorro calle por calle pegado a la silla, con mi padre sonriendo y disfrutando de reconocer a sus amigos, a los vecinos que se acercan a preguntarle por su salud. Y así disfruto mi caminar, mi sentir y mi vivir plenamente esta etapa de mi vida, en la que soy hijo y soy padre, en la que vivo la presencia de mis padres y extraño la de mi mujer y mis hijas, y en la que en pocos días este extrañar será al revés. Pero no importa, pues la distancia compruebo una vez más que no está en el corazón, ni en el alma, porque ahí tenemos cercanía y contacto; la distancia está en lo físico, en los cuerpos, y de nuevo compruebo que eso no es lo más importante, aunque es la forma que tenemos de comunicarnos.

Ojalá que con el ejemplo de la silla de ruedas y mis emociones a su alrededor, pueda trasmitirte un poco de mi interior, y ojalá puedas valorar como valoro yo a mis padres y a mis antepasados, pues son para mí testimonio de lo que merece la pena en la vida. Y Ojalá también que tú y yo podamos significar para nuestros hijos lo que mis padres significaron para mí.


Espero tus comentarios

Con mi cariño.

José Luis

Gracias por seguir en contacto:

http://www.dordesa.com/ joseluis@dordesa.com