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domingo, 20 de septiembre de 2009

Respuesta efectiva

Nuestro mundo lo hemos ido construyendo a través de la interacción de nosotros, los humanos, con las demás especies. Gracias a los dones que tenemos como especie, y a su desarrollo a través del trabajo interior y exterior, hemos logrado un gran nivel tecnológico y una facilidad para “hacer cosas” que probablemente la mayoría no soñábamos hace veinte años.

Sin embargo así como la cizaña y el trigo, el quelite y el maíz, junto con lo deseable, crece lo que no nos agrada. Cuando tomamos un antibiótico, éste ataca las bacterias que nos causan dolor o malestar, pero a su vez ataca también células sanas que nos protegen.

El equilibrio y la valoración que de cada acción hacemos, nos van llevando a la madurez, y logramos así, la mayoría de las veces, hacer cosas que nos favorecen y contenernos para dejar de hacer las que nos perjudican.

Sin embargo sabemos que en ciertas etapas de nuestra vida, como es en la adolescencia, no todas nuestras inteligencias trabajan a favor de los resultados que necesitamos para ser felices, sino que existen engaños de dentro y de fuera de nosotros mismos, que nos van llevando a conductas que, cuando las analizamos en retrospectiva, no hubiéramos decidido por ellas, sin embargo las consecuencias se hacen presentes.

En esta etapa, es donde padres y educadores nos tenemos que poner listos, estar atentos y armarnos con herramientas que sirvan para ayudar a nuestros hijos a que ellos sean fuertes. No podemos vivir por ellos, no podemos optar en su lugar, sin embargo sí podemos ser los facilitadotes de procesos de madurez y crecimiento para que tomen las mejores decisiones.

“Señores, la droga llegó para quedarse”, fue un comentario que en un congreso internacional sobre adicciones escuchamos del representante de la ONU para estos asuntos. Esto no significa que tengamos que quedarnos de brazos cruzados ante la comercialización y distribución de drogas, al contrario, todo lo que podamos hacer será benéfico. Sin embargo, el mensaje del comentario es que necesitamos ocuparnos más de educar a nuestros hijos y a nuestros alumnos para que se quieran a ellos mismos, para que se acepten y se amen, para que se den cuenta que en su interior llevan todas las sustancias necesarias para el bienestar, las sanas relaciones y el disfrute total. Que no necesitan de sustancias externas, ni de amores baratos, ni atragantarse comiendo, ni dejar de comer, para ser valiosos.

Nuestro ataque frontal no tiene que ser a los productos o a las sustancias, sino a la pasividad, a la desgana y el desánimo, al “sinsentido” que vivimos en esta sociedad. Nuestro mundo necesita seres humanos que quieran vivir procesos de crecimiento y desarrollo, que quieran trabajar con calidad, pero esa calidad que parte del interior de la persona, de dentro hacia fuera y no al revés, esa calidad basada en principios que se hacen valores porque se viven cotidianamente. Nuestros hijos y nuestros alumnos necesitan adultos fuertes que sepan qué quieren, que tengan proyectos valiosos y entusiasmantes, que disfruten lo que hacen, que se apasionen en vivir. Esos adultos somos los que hoy estamos aquí.

No se trata de ser modelos que no se equivocan, sino de ser buscadores, luchadores incansables en pro de la vida, de lo que merece la pena, de lo sustancial, de lo profundo.

Entonces viene el milagro, la magia, la paradoja. Entonces es cuando los hijos se hacen fuertes al verse en espejos fuertes, de lo contrario van tomando nuestras debilidades como pretextos para justificar sus flojeras, y nuestro cansancio para ellos no trabajar, y nuestro dinero para demostrar que no necesitan crear nada nuevo sino gastar lo mucho que nosotros ya hemos producido.

Un adolescente o un joven propenso al riesgo, no es el que tiene bajos coeficientes intelectuales o emocionales, sino el que sale bajo en su coeficiente espiritual, el que le falta el sentido de existencia, entonces los resultados afloran y se van encadenando.

Mi vida no tiene sentido, por tanto me siento frustrado, la frustración me lleva de la mano a emociones lógicas: Tristeza y/o Agresión. Si no me adueño de la tristeza y la dejo fluir, ella se adueña de mí y se convierte en Depresión; si no canalizo adecuadamente la agresión para la productividad, ésta se expresa en forma de Violencia. ¿Cómo resuelvo los problemas que tengo de violencia y depresión? Por el camino fácil, droga, sexo, alcohol, comida, belleza, trabajo excesivo, perfeccionismo… y un sinfín de adicciones, que podríamos definirlas como “a-dicción”, o sea, lo que no se dice, como anormal es lo que se sale de la norma, o anorexia es la falta de apetito; adicción puede ser la falta de dicción: lo que no expreso, lo que no digo, lo suplo con una sustancia, con la tele, el videojuego, el chateo, el juego en línea, la cocaína o las 16 horas diarias de trabajo.

Podemos inferir del párrafo anterior que el riesgo es para el tipo de personalidades consideradas débiles o flojas, que irán eligiendo el camino más fácil de los que se le presenten, o al que están acostumbrados, oal que habitan.

El otro camino: me siento mal, me sale algo mal, igualmente me frustro, ante la frustración echo mano de mis Recursos que he ido aculando, por ejemplo situaciones anteriores similares de las que he salido adelante; entonces, me digo; “ahora también saldré de esta”, y lucho para vencer el obstáculo, y salgo victorioso, y no sólo venzo el obstáculo, sino que aprendo para la siguiente, acumulo un triunfo más, mi personalidad se robustece, y sigo viviendo, y me equivocaré muchas veces cada día, pero mi metodología será aceptarlo, expresarlo, compartirlo y afrontarlo, y así cada vez seré más fuerte, más creativo, más dinámico.

Está claro que para elegir esta segunda opción la preparación y el entrenamiento tienen que ser constantes. Primero tenemos que saber que podemos, segundo entrenarnos constantemente en lo que creemos es mejor y tercero amar con creatividad y pasión lo que hacemos.

¡FELIZ VIAJE!

Con mi cariño.

José Luis

Gracias por seguir en contacto:

http://www.dordesa.com/ joseluis@dordesa.com

sábado, 29 de agosto de 2009

Somos seres inteligentes

Cuando era pequeño aprendí, por los comentarios de mis maestros y otros adultos, que algunas personas eran más inteligentes que otras. Escuchaba con frecuencia: “ese es un tipo listo, es muy inteligente, sirve para estudiar, tiene tres o cuatro carreras…” Hoy he cambiado muchas formas de pensar, pero en concreto tengo otra visión de las personas inteligentes.

Ahora pienso que cada persona tiene todas las posibilidades del universo para ser feliz, para emprender una actividad, para realizar trabajos y para crear. No es que piense que todos los seres humanos podemos hacer todo en todos los momentos, no creo que seamos todopoderosos, ni omnipresentes. Pero sí creo que cada uno podemos hacer, sentir, pensar y trascender en dimensiones mucho mayores que las que estamos acostumbrados.

A mí me gusta el esquema de que nuestro ser está dotado de CUATRO INTELIGENCIAS básicas, y que a partir de ellas se pueden construir muchas más y desarrollar infinidad de proyectos. Estas cuatro son. CORPORAL, MENTAL, EMOCIONAL y ESPIRITUAL.


El CUERPO, tiene su propia inteligencia, podemos aprender cada día a percibir las sensaciones corporales como el frío el calor, el hambre, la sed, el sueño, el dolor, etc. Por ejemplo cuando alguien nos hace una caricia, tenemos una respuesta corporal diferente que cuando nos hace la misma caricia otra persona. Somos más perceptivos de ciertos olores en nuestra cultura y otras personas, de otras culturas gustan de sabores diferentes que nosotros. La inteligencia del cuerpo nos avisa de la enfermedad y del bienestar, nos va dando la pauta para lo que debemos comer, y lo que tenemos que evitar para que el cuerpo que es el instrumento de comunicación de las otras inteligencias, esté siempre listo.

Nuestro CEREBRO, siempre está conectado, no se puede parar, siempre emitiendo pensamientos, mandando señales al cuerpo, recordando historias del pasado y haciendo planes para el futuro. Es una maravilla esta inteligencia mental que ocupa el cerebro como si fuera en Hardware de una computadora, y le instala infinidad de softwares como programas destinados a vivir, crear y mejorar. Claro que la inteligencia mental va a consistir en que aprendamos constantemente a utilizar estos procesos mentales para nuestro bien y el de los demás, no para destruir sino para construir, y no nos enredemos en culpas a través del recuerdo del pasado, ni en preocupaciones a través del futuro que nos agobia. Ser personas inteligentes mentalmente, implica que aprendamos a utilizar todos estos recursos para el desarrollo.

El cerebro emocional, representado por el CORAZÓN, nos lleva a vivir con pasión, a desarrollar cada vez más las habilidades para las relaciones sociales, familiares y personales. Las emociones son como los caballos que jalan nuestra carreta, son la fuerza interior que nos conduce a realizar proyectos con pasión. Por ejemplo un joven enamorado es capaz de grandes sacrificios por estar con la persona amada. Un enamorado de la justicia y la paz social, es capaz de dar su vida por salvar la de otros. Un apasionado por los libros es capaz de renunciar a diversiones mundanas con tal de tener más conocimiento. Ser inteligente emocionalmente nos llevará a adquirir cada vez más habilidades sociales, las cuales nos conducirán a relaciones sanas. También el corazón tiene sus riesgos, un apasionado por el sexo sin control, puede destruir su vida y la de otros cercanos, por buscar sensaciones nuevas que afectivamente le den satisfacción inmediata, sin pensar en que las otras personas también sienten

La inteligencia del ESPÍRITU, es la esencial, es la que nos caracteriza específicamente, es decir es lo que los humanos poseemos como algo muy propio y por cierto, poco desarrollado. No hay que confundir espiritualidad con religiosidad, el espíritu es la fuerza interior que nos lleva a vivir, que nos da sentido de existencia, que nos impulsa a servir, a practicar valores, a entregarnos por los demás, a darnos tiempo para el interior. La buena religión impulsará este espíritu libre y creativo, la mala religión meterá miedos y prejuicios al espíritu. Sin esta inteligencia desarrollada, las demás pierden fuerza. Si la inteligencia del espíritu se empobrece, la inteligencia de la mente puede enfocarse a la destrucción de los otros, creando estrategias de guerra y poder, el cuerpo tenderá al consumo y al hedonismo y las emociones desarrollarán relaciones dependientes y enfermas.

Reconocernos como seres que desarrollan sus cuatro inteligencias básicas y comprometernos disciplinadamente con que dicho desarrollo sea constante es la tarea que nos ocupa a jóvenes y viejos. Es también esta conciencia y compromiso lo que nos impulsará cada día a ser mejores personas, y es lo que te deseo y me deseo de manera que cuando tú y yo coincidamos en un encuentro nos podamos reconocer, porque estaremos construyendo un mundo en el cual cualquiera deseará vivir.

¡FELIZ VIAJE!

Espero tus comentarios

Con mi cariño.

José Luis

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