Amigos lectores, estamos
envueltos en un clima no sólo a nivel nacional, sino a nivel Latinoamericano y
mundial, de elecciones populares para gobernantes y sus distintos niveles en la
escala de gobiernos, y ¿Qué nos hemos encontrado? Un lodazal de mentiras, de
compra de votos, de calumnias, de infiltrados, de acusaciones por todos lados,
todo, menos propuestas claras y convincentes para un cambio y un progreso
auténtico en la justicia, en la transparencia hacendaria, en la economía que
apoye a los más débiles, y en el apoyo al verdadero progreso de todos.
Es traumático ver los gastos
inconmensurables, los recursos para manipular, engañar, comprar votos, no
tienen límites, y todo financiado por el pueblo que con sus impuestos da para
todas esas campañas aunque no tenga fuerza para parar esos gastos, ni para
lograr un organismo que exija transparencia y sea creíble, porque los partidos
han corrompido todo.
Y como es a lo que llamamos
Democracia, un sistema de gobierno que hemos calificado humanamente como el
mejor, lo adoptamos, pero, lo hemos corrompido totalmente al grado de que no se
antoja votar, de que te ves obligado a hacerlo sin ganas, ni emoción, ni
esperanza.
La gente misma comprada por un
partido político, es la que hace la tranza, la que descalifica o calumnia, la
que contribuye a que no funcione ningún sistema. ¿Y por qué se corrompe esa
gente?
Nos preguntamos entonces, el
porqué de todo esto. ¿Para qué esta lucha? Y la respuesta sencilla es “para
ganar”, ganar un botín de riqueza, puestos, cargos, prestigio, poder, etc. un
largo etcétera como se pueda imaginar”
Pero, en serio ¿Es por esto?
¿Esta es la causa? O por abajo de todo está EL MIEDO.
El miedo es el peor demonio de la
humanidad. Por eso la confianza, es la gran virtud. Poder confiar en alguien
plenamente, poder confiar en los resultados de un sistema, confiar en la
justicia establecida, tener confianza en una amistad, saber en quien confías. Y
el mejor regalo, cuando al otro le puedes decir: ¡Tú sabes que puedes confiar
en mí! ¡Cuenta conmigo!
Y ¿Qué produce el miedo? ¿Por qué
los malosos tratan de intimidar, de meter miedo, de causar espanto? El miedo
nos lleva a callar, a aguantar, a claudicar, a denunciar, a no meterte, a
someterte, a renunciar a tu capacidad humana de libertad. El miedo desfigura
nuestro rostro humano.
El miedo a un futuro, a no tener
poder, a no tener riquezas, a no tener cuates, a que te aíslen, te marginen.
Nuestro miedo sustentado en “el tener”, porque toda la sociedad gira en torno a
él.
¡Miedosos amenazando a miedosos!,
como si fueran eternos, como si no fueran a morir, como si nunca les fueran a
descubrir y pedir cuentas de sus injusticias. Ya no vivimos, sobrevivimos
cobijados por un régimen de miedo, enfermos de temor, huérfanos de audacia.
Pero, el miedo se quita
enfrentándolo, viviendo plenamente, inteligentemente, libremente, no hay
humanos más temibles que los que son libres. A eso le tiene miedo el régimen, a
un Pueblo libre, a una comunicación libre, a las ideas libres. ¡Cooperemos de
algún modo a la libertad siendo libres!
Intentémoslo, imaginemos formas
de practicarlo, en grupo, siendo solidarios, retomemos la audacia mexicana,
luchemos por nuestra libertad porque cada día, y sin darnos cuenta, es menor.
Con
mi cariño: Juan Ignacio.
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