miércoles, 25 de septiembre de 2013

¡A VIVIR!



Aunque es el título de una obra de teatro escrita, dirigida y actuada por Odín Dupeyrón, y de ahí me inspiré para escribir este artículo, corresponde a una filosofía de vida que comparto y que básicamente consiste en hacerte dueño y responsable de tu vida, tomar las decisiones que creas conveniente, no culpar a nadie más de tu existencia, ni siquiera a quienes te dieron la vida física o te educaron y jugar con las cartas que ahora tienes en la mano.
Me habían hablado de la obra, tenía ganas de verla y por fin fui invitado por Ili, mi mujer, a verla; me gustó ver el teatro en Querétaro lleno, pues habla de una ciudad que va tomando conciencia de que lo profundo, lo esencial y lo vivo merece la pena. La experiencia interior mientras transcurría este monólogo, interpretado maravillosamente según mis gustos, fue sensacional. Fui entrando en sintonía de menos a más, cada frase, cada ejemplo, cada movimiento resonó en mí de esa manera en que cuando escuchas algo y dices: “justo eso es lo que yo pienso”, claro que esa coincidencia además dibujada con arte llega a ser fantástica.
La aplicación se me hace muy sencilla: “DECIDE VIVIR” ¿Cuándo?: ahora. Suena igual de sencillo que es, sólo que el hábito se adquiere con la suficiente disciplina, o sea siguiendo el camino cada día, a cada instante. En muchos de nosotros el hábito mental que sigue a esta reflexión es: “sí, estoy de acuerdo, pero…”. Y detrás del pero, entramos a nuestro bien surtido baúl de las excusas y sacamos desde las más simples a las sofisticadas: "no es fácil”, “toda una vida acostumbrados a esto y ahora tener que cambiar…”, “si me hubieran educado de otra forma”, “él lo dice porque tiene la vida resuelta, pero que se ponga en mi lugar…”
Mi forma de pensar al respecto es que cada ser, incluyéndonos a ti y a mí, trae en su interior las herramientas necesarias y suficientes para resolver cualquier tipo de situaciones que se le presenten. Tenemos las capacidades para ser felices, convivir, trabajar, producir y llevar una vida digna. Los jóvenes tenemos todas las condiciones cerebrales para el aprendizaje y el desarrollo pleno, los padres podemos sobradamente educar a nuestros hijos, los que tienen una discapacidad física nos lo muestran constantemente, veamos los paralímpicos, estudiemos la vida de muchos que sin tener las cualidades que nosotros tenemos logran salir adelante con una sonrisa constante.
Creo que es momento de cambiar de hábitos, de pasarnos al lado de los grandes abandonando la mediocridad, de dejar el victimismo para los que mueren a los 40 y los entierran a los 90 y nosotros vivir en plenitud, disfrutar cada día, gozar este momento y decirle a la vida un gran ¡SÍ!.
Entonces, como la madre de la obra mencionada, “aullaremos” cada mañana con ese sonido que otros escucharán y sintonizarán con él, porque estoy convencido que somos muchos, muchísimos los que sintonizamos con esta filosofía de que la vida merece la pena, de que tiene de todo el mercado de la existencia y somos dueños en cada instante de adquirir lo que más nos convenga, lo que queremos y nos hacemos responsables de ello. No hay determinismo, no existe la predestinación. Esta el amor, la vida, la posibilidad de cada momento. Este es el momento, ahora puedes comenzar.
Gracias por leer y también por decidir. Y recuerda una de las frases de la obra, yo tomo nota también:

"La verdad que no nos atrevemos a gritar se convierte en la neurosis que no sabemos callar"

Con mi cariño de siempre
José Luis

No hay comentarios:

Publicar un comentario